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Bienvenid@s a mi Blog! quienes entréis a menudo o de vez en cuando, conoceréis una parte de mi, que tengo oculta desde hace tiempo. Gracias a tod@s por entrar. Espero que os guste.

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AMOR DIVIDIDO (Capítulo 5)

Bárbarcorazon-divididoa salió del edificio bastante confundida después de lo que acababa de suceder en el ascensor. Alberto le gustaba mucho, pero no se sentía preparada para enamorarse de nuevo.

Su corazón aun se estaba recuperando y lo único que quería era centrarse en su trabajo y en ella misma, ya que no estaba de ánimos para pensar en otra cosa.

Alberto la siguió en la distancia y vio como un chico alto, bastante guapo, la estaba esperando apoyado en su coche, con gafas de sol y aspecto informal.

Bárbara le besó en la cara, le dio un abrazo y se subió a su coche, el coche arrancó y se alejó despacio calle abajo.

Alberto contempló con impotencia la escena, se preguntó quién demonios era aquel chico que había ido a esperarla y qué tipo de relación tenía con él.

Sin pensarlo, se subió a su coche y les siguió, para ver hasta dónde iban.

 

_ Gracias por venir a buscarme, la oficina me estaba volviendo loca.

_ Denada guapa, para eso estamos los amigos ¿no? Además, tengo cosas que contarte, las cuales te van a gustar mucho.

_ Viniendo de ti no puede ser malo jajaja

_ Tienes mala cara, así que creo que en vez de cenar en mi casa, te invitaré a cenar en la pizzería que tanto te gusta.

_ Está bien, pero yo pagaré mi parte.

_ He dicho que yo invito y no insistas, porque no estoy dispuesto a aceptar un no por respuesta.   

 

Bárbara dejó escapar un bufido pensando en lo cabezota que era Sergio. No sabía cómo se las apañaba, pero al final siempre conseguía convencerla para hacer cualquier cosa.

Aparcaron el coche en la calle de detrás de la pizzería y al llegar, se sentaron en la mesa más alejada de la puerta.

 

_ ¡Bueno! Espero que tanto misterio valga la pena. Me tienes en vilo todo el día.

_ Está bien, no te haré esperar más………….¡tengo novia! Te encantará conocerla, es un encanto de chica.

_ Vaya, felicidades. Me alegro mucho por ti Sergio. Ojalá pudiera decir lo mismo.

_Desde luego, tu hoy no eres la alegría de la huerta ¿ehh? Va, cuéntame. Lo mío puede esperar.

_Nick me sigue molestando, ya no se de que manera decirle que me deje en paz y no solo eso, sino que un compañero de trabajo se me ha declarado y no se como, pero me ha besado.

_Bueno Bárbara, ya ha pasado tiempo desde lo de Nick, creo que deberías darte otra oportunidad. Te lo mereces.

_ Aun no estoy preparada para eso Sergio. Necesito estar más tiempo sola.

 

Alberto sentía que su obsesión por Bárbara estaba llegando demasiado lejos.  Aun así, no quería rendirse, era la primera vez en su vida que conocía a una mujer como Bárbara, que le fascinaba de esa manera.

Pensando en eso, se fue a su casa y contempló las fotos que le hizo a escondidas, cuando ella no se daba cuenta de que el la estaba observando, acarició con sus dedos las fotos, sintiendo como la deseaba cada vez más.

 

Cuando Bárbara llegó a casa, sintió de nuevo ganas de llorar, se sentía demasiado sola, pero le daba pánico comenzar una nueva relación. No se sentía preparada para enamorarse de nadie.

Leyó una y otra vez las cartas que Nick le escribía cuando estaban juntos y no lograba comprender como pudo hacerle tanto daño.

No entendía que era lo que hacía mal, para que ninguna relación le saliese bien. Todo eso era demasiado frustrante.

Cuando subió los escalones que conducían a su casa, se encontró un paquete en la puerta, con una nota que decía: “para la mujer más bella del mundo”

Por un momento pensó que se trataba de Nick, intentando usar sus armas para conquistarla de nuevo, ya que siempre cuando discutían, la colmaba de regalos hasta que ella cedía y le perdonaba, para después, cuando pasaban varios días, todo volvía a ser la misma pesadilla de siempre.

Observó la nota, intentando adivinar quién era a través de la caligrafía, pero no logró saber de quién se trataba. Sólo logró saber que no se trataba de Nick, ya que el tipo de letra no correspondía con la letra con la que Nick escribía.

Darse cuenta de eso, hizo que su curiosidad fuera en aumento. Así que, sin más dilación, sacó las llaves del bolso, metió la llave en la cerradura y con los nervios en aumento, entró en casa.

Miró durante unos segundos el paquete, dudando entre cogerlo o no y al final, lo cogió y lo puso en la mesa de la cocina.

Se sentó y sintiendo como su ansiedad iba en aumento, lo abrió.

 

_ Maldita sea, ¿quién será ese con el que ha quedado después del trabajo? Tengo que averiguarlo como sea.

 

Alberto se sentía intrigado, a la vez que celoso, ya que lo que sentía por Bárbara era tan fuerte, que no soportaba la idea de verla en compañía de otro hombre que no fuera él.

Estaba dispuesto a llegar hasta donde hiciera falta para conquistarla, para conseguir estar a su lado, pero ella le rechazaba, algo que aumentaba su atracción hacia ella, a pesar de que ella no mostraba ni el más mínimo interés por estar con él.

Aquella noche, al igual que todas las noches desde que la conoció, se durmió pensando en ella, con los ojos llenos de lágrimas de impotencia. 

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