Bienvenid@s a mi Blog! quienes entréis a menudo o de vez en cuando, conoceréis una parte de mi, que tengo oculta desde hace tiempo. Gracias a tod@s por entrar. Espero que os guste.
Dicen que la soledad no se entiende realmente, hasta que no la vives y aunque en el pasado, he tenido muchos días de soledad, en los que pude comprender lo amarga que podía llegar a ser, hace unos días, tuve la oportunidad de verla desde un punto de vista diferente, un punto de vista desde el que no la había visto nunca.
Hace poco, tuve que pasar la noche en un hospital de acompañante. Era la primera vez que lo hacía y ya sabía de antemano que no iba a ser agradable.
Aun así, no tuve más remedio y pensé que una noche a fin de cuentas pasa rápido, así que decidí no darle mucho drama a la situación y lo asumí.
Lo primero que sentí, fue muy parecido a cuando llegas a un hotel y tienes que meter todas tus pertenencias en un armario, echarle un vistazo a la habitación para familiarizarte un poco con el ambiente y como no, probar el sitio donde te tocaría dormir. Que en este caso era un sillón y no precisamente de los blandos.
Cuando llegó la noche, empecé a sentirme sola, como nunca en mi vida me había sentido. El llanto de un bebé se escuchaba al final del pasillo en el silencio de la noche, el ruido de los pasos de las enfermeras y gente entrando y saliendo de las habitaciones, era todo lo que se oía.
Intenté dormir, pero no pude. Aparte de que el sillón era el colmo de la incomodidad, esa noche, vi lo diferente que era todo detrás de esas 4 paredes, que formaban el hospital.
Allí todo es soledad, sentimientos de desolación, de tristeza……es un mundo totalmente diferente del que hay allá afuera.
Todo se ve mucho más diferente. Es el sitio donde la alegría de muchos, se mezcla con la tristeza de otros, donde no tienes a tu alcance nada que te motive, porque todo lo que te motiva está fuera y dentro solo te queda esperar y esperar, pero las horas se hacen eternas.
Allí dentro parece que el tiempo se detiene, que los minutos parecen horas y pensando eso, pasé la noche prácticamente en vela.
Hubo un momento en el que me levanté a estirar las piernas un poco, avancé andando lentamente con sigilo por el largo pasillo y no se escuchaba nada. Silencio total y absoluto.
Lo único que oia era el sonido de mi propia respiración y de mis pies, acercandose a lo que podría ser, mi particular ventana al paraíso.
Cuando llegué al final del pasillo, me asomé a una ventana enorme, con vistas a la calle, cerrada con un pestillo de seguridad, el cual hacía que fuera imposible abrirla desde adentro.
Lo cual me hizo sentir como una presa en la cárcel, ya que ni siquiera pude asomarme a la ventana y tomar un poco el fresco. A la gente estando allí, le privan de muchas cosas y me dio mucha pena.
Estuve un rato observando la calle a través del grueso cristal y cuando me cansé, sentí hambre, así que salí por una puerta de emergencia que daba acceso a unas escaleras y subí a la siguiente planta, buscando alguna expendedora de comida.
Qué triste, pensé. Con lo a gusto que se come en casa, no aquí, que la gente se tiene que conformar con la comida insípida y sosa que les sirve la enfermera de turno.
Pero bueno, al menos yo podía comer algo por mi cuenta para saciar mi hambre un poco hasta la hora del desayuno.
La verdad es que me sentía bastante triste, de bajón y con muchas ganas de salir corriendo. Encima hacía poco tiempo que acababa de despedirme de mi novio por el Messenger y le echaba muchísimo de menos.
Pero, ¿qué otra cosa iba a hacer? Yo me ofrecí voluntariamente a quedarme y tuve que hacerlo.
A medida que avanzaba la noche, pensé en lo efímera que puede ser la vida. Un día estás bien, de repente te diagnostican algo y tienen que ingresarte en un hospital, en el que la soledad y la incertidumbre se apoderan de ti.
Eres como un pájaro encerrado en una jaula de oro, lo cual no hace las cosas más bonitas, ni hace que te sientas mejor que en tu casa, mejor que en la calle, respirando el aire fresco y disfrutando de tu vida.
También es el sitio donde la vida nace, para alegría de muchas familias y mucha gente muere, para tristeza de otras.
El sitio donde nacen y crecen millones de sentimientos, conviviendo a la vez en un mismo espacio.
Sintiéndome más sola que nunca, al final me quedé durmiendo, deseando que la noche pasara rápido, porque me resultaba muy desagradable sentirme así.
Porque como he dicho antes, en el pasado llegué a sentirme muy sola, pero creo que era la primera vez que lo experimentaba de esta forma y eso, me dio una visión que desconocía.