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Bienvenid@s a mi Blog! quienes entréis a menudo o de vez en cuando, conoceréis una parte de mi, que tengo oculta desde hace tiempo. Gracias a tod@s por entrar. Espero que os guste.

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EL COMIENZO DE UNA TRANSICIÓN

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El domingo pasado, fue mi cumpleaños. Cumplí 28 años y 1 semana antes de ese día, note algo extraño, que nunca antes había sentido.

Sentí algo así como una especie de preocupación, de ansiedad, lo cual me causaba mucho desasosiego.

Realmente sentía, que no me hacía nada de ilusión que llegara el día de mi cumpleaños. Me desanimaba mucho el pensar, que faltaban pocos días para cumplir otro año más.

Realmente el porqué de mi preocupación, tenía un motivo. El motivo era, que sentía que me estaba haciendo mayor y sentía la amarga sensación, de que no había hecho nada importante en mi vida.

 

¿Qué les voy a decir a mis hijos el día de mañana? ¿Qué cosas importantes he hecho en mi vida desde que cumplí la mayoría de edad?

Por aquel entonces, soñaba con hacer muchas cosas, la mayoría de esas cosas nunca llegué a hacerlas y me sentía frustrada, me sentía como que había fracasado, como que había perdido unos años valiosos de mi vida.

De alguna forma, me enfadé conmigo misma. ¿Por qué no lo hice? ¿Qué fue lo que me hizo cambiar de opinión, con lo segura que estaba en ese momento? ¿Porqué lo deje pasar y sin embargo, hice algo totalmente opuesto a lo que yo pensaba?

Ni siquiera lo sabía. Hice como una especie de regresión al pasado, intenté comprender el porqué de esa sensación y llegué a una conclusión.

Cuando era más joven, estaba demasiado ocupada en otras cosas, como

para preocuparme por el futuro.

 

Simplemente me limitaba a vivir, a disfrutar, a hacer lo que me daba la gana, a vivir la rebeldía de la adolescencia de una manera sana, sin meterme en problemas, simplemente quería pasarlo bien.

No me preocupaba en absoluto por el futuro, perdí el tiempo muchas veces, salí con gente equivocada, que me llevó por caminos equivocados, pero claro, ¿cómo iba a saberlo?

Era cuestión de tiempo y ese tiempo llegó, 1 semana antes de cumplir los 28. Sentí que mi adolescencia se había quedado muy atrás y que una década crucial en mi vida, en la cual me habían pasado infinidad de cosas, se estaba acabando.

La década de los 20, estaba casi tocando a su fin y sentir eso, fue muy amargo, muy frustrante. Sentí mucho miedo. Por primera vez en mi vida, el paso del tiempo me dio miedo.

 

Todo eso nunca antes se lo conté a nadie. Me daba vergüenza y aparte, no quería mostrar tanta vulnerabilidad ante nadie, pero si se lo confesé a la persona que más quiero en este mundo y me comprendió.

Me dijo que el también llegó a sentir lo mismo y eso me tranquilizó bastante.

Entonces llegué a otra conclusión. Mi vida, mi personalidad, mi forma de ser, yo por completo, estaba haciendo una transición en mi vida.

Estaba entrando en una etapa de madurez, de crecimiento personal, de felicidad absoluta con mi personalidad, con mi carácter, con la estabilidad sentimental de la que ahora disfruto por primera vez en mi vida.

 

Me había convertido en una mujer más adulta, segura de sí misma, feliz con mi físico, feliz con la madurez que había conseguido en los últimos años, con la mujer en la que me había convertido.

Todas mis preocupaciones, ansiedades y frustraciones, tenían un porqué, tenían razón de ser, no aparecieron por antojo, sino que simplemente, fue la forma de darme cuenta de que cumpliendo los 28, ya no era la misma de antes.

Hace poco leí algo que decía, que los 28 años en una mujer, es una edad en la que se siente más segura de sí misma en todos los niveles, su físico está en apogeo y disfrutan de cosas que antes no, como el amor por ejemplo.

 

A día de hoy, me siento muy orgullosa de quien soy. Soy consciente de que podría haber hecho cosas, que en su momento no hice, pero hice otras, de las cuales no me arrepiento.

Físicamente por primera vez, me siento segura. Me miro al espejo y me gusta lo que veo. Me veo guapa, me veo femenina, me veo mujer y nunca antes me he visto así.

De hecho, siento que cuantos más años tengo, más guapa me veo y más mejoro.

Es como si ahora mismo hubiera nacido la mejor versión de mi misma, una versión que ni yo misma conocía y de la cual me enorgullezco enormemente.

 

En el amor me siento completamente realizada, gran parte de mi seguridad y de la feminidad de la que ahora disfruto, es gracias a la gran persona que tengo a mi lado.

“Detrás de una gran mujer, siempre hay un gran hombre”. Así me siento ahora mismo.

Por primera vez, soy yo misma al 100%, soy auténtica, al lado de alguien. Al lado de una persona, que hace que sea mejor cada día, que saque lo mejor de mí misma, que me hace feliz hasta límites que desconocía.

Sólo ahora es cuando realmente estoy disfrutando del amor en mayúsculas.

Aparte de eso, me estoy atreviendo a ser de una forma de la que nunca he sido, ya que yo antes era una persona muy caracterizada por la inseguridad y el miedo.

 

Ahora me siento que camino con seguridad por la vida, sin dejar de aprender cada día, de disfrutar de todo aquello que la vida antes no me dio el privilegio de poder vivir y de todo lo que ahora tengo, que antes no tenía.

Así que, cumplo 28 ¿y qué? Ha nacido una nueva etapa en mi vida, la cual está llena de proyectos, de planes y de ilusión para el futuro.

Pienso afrontarla con positividad, disfrutando de la mujer en la que me he convertido y reinventándome cada día a mí misma.

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